jueves, 29 de diciembre de 2016

Cuidar de nuestros mayores


Un año más, hemos cantado para los mayores de la Residencia de Padiernos.

No la califico como una actuación, pues hace tiempo comprendí que es mucho más que eso: es un acto de agradecimiento hacia su ejemplo y sobre todo, es una experiencia que nos enfrenta a una realidad digna de reflexión.

Admiro a las personas que cuidan de ellos, cuando los cuidan de verdad y no se limitan a tratarlos como clientes o aún peor, como trastos viejos que ni sienten ni padecen.

Confieso que me resulta muy duro ponerme delante de ellos y trasmitir optimismo, jovialidad, alegría de vivir... 

Se me cae el alma a los pies, pues soy consciente de su sufrimiento. Almas activas encerradas en cuerpos que ya no responden, sin expectativas de futuro, salvo un presente monótono lleno de nostalgias y soledad.

Por todo esto quiero pedirles perdón: Perdón por mi cobardía, por mi mirar a otro lado el resto del año, por no ser capaz de empujar estas estructuras para que cambien y mejoren.

Aún así, tengo que darles las gracias bien alto y bien fuerte, porque ellos nos muestran la realidad de una sociedad cobarde, injusta y deshumanizada.

Darles las gracias por sus sonrisas, por sus lágrimas, por sus palabras, por la humanidad que trasmiten; también por su demencia e imperfecciones que se acrecientan con los años.

Nadie somos perfectos, pero podemos ser mejores y eso es con lo que me quedo: "Ser el mejor ser que pueda ser".


Gracias 


* Este texto es una reflexión en alto, nada más. 


1 comentario:

Mayte dijo...

Sus ojos brillan de una forma especial.Gracias por hacer esta reflexión en alto.

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